Formamos parte de una sociedad cada vez más exigente, más desbordante en ofertas, que se mueve a una velocidad de vértigo y nosotros con ella. Dentro de ese ajetreo nuestros días se tornan una carrera contrarreloj donde intentamos a duras penas ganarle tiempo al tiempo, y en esa carrera empleamos gran parte de nuestra energía, tanto física como anímica. Acabamos el día agotados para levantarnos mañana y continuar con nuestra frenética actividad y así transcurren los días uno tras otro.
Os hago una propuesta, pulsad la tecla de pausa durante tan solo cinco minutos para ver todo lo que ocurre a vuestro alrededor como si fuerais espectadores delante de un televisor. Mirad y observad atentamente, cómo crecen vuestros hijos, la atención que os piden, la amabilidad y el aprecio que tienen muchos de los que os rodean a quienes apenas prestamos atención. Sentid el sol, el aire, la sonrisa de la gente o el verdor de la primavera. Ser vosotros mismos, por cinco minutos, sin prisa y disfrutad. ¿Sienta bien verdad?
Somos la generación exprés, todo deprisa y para ya. ¿Os habéis planteado que podemos llegar al mismo lugar cinco minutos más tarde pero disfrutando del camino?
Podemos ir a 200 km por hora por la autopista con la vista fija en la carretera y deseando llegar a destino, o reducir lo suficiente la marcha para disfrutar del hermoso paisaje para después poder recordarlo y explicar lo que hemos visto a generaciones futuras.
La decisión es nuestra, regalémonos tiempo y disfrutemos de él, aunque solo sean cinco minutos. Es poco tiempo pero la diferencia es enorme: disfrutamos de nosotros mismos.
Y permitidme un último consejo: vivid vuestra vida, que no os la tengan que explicar.
Diana Llapart
(introducción a “Generació nespresso”, L’ofici de viure, Catalunya ràdio)
