Cuando la mente está confusa, las ideas bailan como lo hacen los duendes alrededor del fuego.
Me quedo encandilado viendo como levantan sus brazos y mueven sus piernas al son de la música, pero sólo soy un espectador de esta danza, aún no me he decidido a bailar.
-¡¡Vamos, baila !! ..Me tienden la mano y quieren que vaya con ellos, pero me avergüenzo de mis pocas dotes para el baile, y permanezco sentado.
Otro duende viene a buscarme..-Venga , va!! A la próxima bailas !!.
Asiento con la cabeza para que no insista, pero tiemblo por dentro.
-¿Y si tropiezo? , todos se reirán de mí.
-¿Y si no se los pasos?, me perderé y no podré seguirles.
-¿Y si me canso tanto que no puedo terminar la danza?, ya no me invitarán a bailar más…
-¿Y si…?.
No puedo dudar más, pues me ha tomado de la mano y estoy con ellos, allí danzando…
Mis pies, mis manos, mi cuerpo se armoniza con la música y.. ¡bailo!.
¡Qué bien me siento!. ¡No sabía que sabía bailar!.
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¿Nunca te ha pasado en una fiesta, que justo en el momento que hay que retirarse es cuando más cómodo te sientes?.
Que cuando tienes que marcharte, es cuando no te irías nunca.
Has pasado todo el tiempo mirando como los demás se divertían, mientras no te atrevías ni a dar un paso por ti mismo.
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Cuando la mente está confusa, por suerte, hay duendes que te sacan a bailar.
Sólo tienes que decidirte a hacerles caso y te darás cuenta de lo que puedes disfrutar bailando.

