Cierto día estaba yo de turista y llegué de visita a la casa de un sabio maestro.
Al entrar, me di cuenta que la morada del viejo consistía de un colchón en el piso y unos pocos libros.
Extrañado, le pregunté:
— Disculpe, pero, ¿dónde están sus muebles?
El anciano me miró con calma y respondió:
— ¿En dónde están los suyos?
— Pero si yo sólo estoy aquí de paso.- le repliqué.
El maestro sonrió levemente y continúo:
— Yo también estoy de paso en esta vida, y mal haría en cargar mi existencia con todos los armarios de mi pasado.
A lo que después de un tiempo de pensarlo, continué preguntando.
— ¿Cuáles son los armarios de mi pasado que podría resistirme a soltar?
— Además de los que en tu casa se puedan ver.. estás los resentimientos, las desilusiones o los dolores con los que haces tu vida más pesada.
En cierta forma tenía razón, le di las gracias por sus consejos y me fui mucho más liviano; hasta hoy, ya no cargo tantos “muebles” pesados conmigo.

