Aplazar ó resolver…

La vida pasa, a pesar de las veces que pasamos la mano por nuestra mejilla…

Cuando lágrimas amargas brotan de los ojos y resbalan por nuestras mejillas, siempre hay un motivo detrás.

Aunque aparentemente todo está en orden en nuestras vidas, puede ser que algo que nos esté dañando  se haya acomodado en nuestro interior sin percatarnos.

Son esas pequeñas cosas sin importancia que aunque nos afectan negativamente,  decidimos dejarlas pasar porque creemos que no vale la pena invertir  un tiempo o un esfuerzo en resolverlas.

También pueden ser esas cosas que hemos dejado atrás porque no nos sentíamos capaces de enfrentar y escondimos la cabeza para no verlas más.

Creemos que simplemente con el paso del tiempo las olvidaremos; pero las seguimos  recordando con una punzada de dolor  cada vez que algo las activa en nuestro cerebro.

Hay pequeños detalles, imperceptibles en  nuestro vivir consciente, que sirven para sacar a la superficie sensaciones desagradables que no sabemos a qué fin emergen de lo más profundo. Por ejemplo: estamos paseando por la calle y sin más, se nos encoje el estómago y nos angustiamos sin motivo aparente y sin poder evitarlo….¿Qué ha pasado?.. Un dispositivo se ha activado con algo  que hemos visto en la calle (puede ser la foto de un anuncio, una persona que hemos visto a nuestro paso),  o con algo que hemos escuchado de refilón (una canción, una conversación, etc.).

Desde el presente hemos evocado sutilmente al pasado, en este caso, con tintes de dolor.

Sea  lo que sea,  aquello que ha movido  los cimientos de nuestra estructura  emocional , ha hecho saltar el resorte que los mantenía sujetos y en reposo…He ahí un indicador de que algo no resuelto quedó en nuestro interior y que a la más mínima oportunidad nos pide que pongamos paz y zanjemos el tema de una vez por todas.

La vida pasa, y a su paso cargamos con situaciones no resueltas llenas de incertidumbre y que, lejos de olvidarlas, vuelven a la carga una y otra vez para recordarnos que es necesario concluir, no dejar cabos sueltos a nuestro paso porque estos se enredan y se forman nudos difíciles de deshacer.

Mejor que  aplazar decisiones y situaciones incómodas, resolvámoslas y pasemos página.

Estancarnos, poner escusas, y pensar que podemos olvidar sólo por querer olvidarlas es engañarnos a nosotros mismos…y lo sabemos.

Aplazar no es la solución, hay que resolver.

Lali Vilas.

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