5 pasos sencillos para la resolución de problemas

Siempre que tenemos un problema tendemos a magnificarlo y frecuentemente a juntarlo o asociarlo con otros similares.  Vamos a ver una forma sencilla de cómo podemos solucionar los problemas, eso sí, uno a uno:

 

Punto 1: definir el problema.

Nos será difícil solucionarlo si no sabemos exactamente de qué se trata, así que vamos a sentarnos y pensar un poquito en qué nos sucede, quitándole todas las capas adicionales con el que lo hemos disfrazado para ver con claridad y objetivamente qué es.  Un buen truco es recordar dejar nuestros sentimientos a un lado y centrarnos exclusivamente en los datos.

Una vez sepamos exactamente de qué se trata, planteemos una solución que se adapte al problema en cuestión.  Ver los recursos de los que disponemos o las personas adecuadas y no adecuadas que puedan ayudarnos o desayudarnos es primordial.  Para una correcta solución deberemos hacernos las 5 preguntas: ¿quién?¿cómo?¿Cuándo?¿dónde? y ¿por qué?

 

Punto 2: remediar el problema (al menos de momento)

Hemos encontrado una solución, al menos temporal, a nuestro problema en el punto anterior, es fácil: apliquémosla.

 

Punto 3: Identificar las causas que han provocado el problema

Planteemos de nuevo las 5 preguntas anteriores para saber cómo hemos llegado hasta este punto.  Una vez descubiertas las vías que nos han traído el problema recopilemos información con un punto de vista objetivo…puede ser una gran idea preguntar a los demás para que nos den otra visión del conflicto…

Si es un problema recurrente, échale un vistazo a los “patrones de similitud” que se repiten en cada caso, puede que la pista se encuentre ahí…

 

Punto 4: aplicar la acción correctiva

Con toda la información de la que ya disponemos, apliquemos la acción correctiva que nos llevará a no volver a caer en la misma situación.

Apliquemos lo que decía Einstein: ¿quieres resultados diferentes? Haz cosas diferentes…

 

Punto 5: evaluar los progresos y no despistarnos en el seguimiento…

Una vez todo esté resuelto, fijémonos cómo ha cambiado la situación.  Si cambiamos nuestro punto de vista, el mundo también cambia…curioso ¿no?  Es bueno ir haciendo periódicamente un seguimiento sobre cómo actuamos en determinados problemas con un denominador común ya que tendemos a volver a la comodidad y hacer las cosas como siempre.  Un esfuerzo pequeñito para una gran recompensa.

Diana Llapart

GRUPO AMTH

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2 respuestas a esta entrada.

  1. Publicado por María Lucía en 19 noviembre, 2010 at 7:58

    Si reemplazamos en nuestra vida (no sólo en el artículo) la palabra “problema” por la palabra “desafío” la cuestión cambia fundamentalmente. Reflexionar y verás… Cordial saludo

    Responder

  2. Muy buena reflexión María Lucía, estoy totalmente de acuerdo

    Responder

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