¿Regalos que no pesan?…

Hay  momentos en los que  palabras ajenas pueden  dañarnos el alma.

Al  escucharlas, notamos  un pellizco en el pecho, nos sobrecogemos como  si hubiésemos escuchado el chasquido de una rama en mitad del sosiego de la noche y nos queda dentro un gusto amargo que no nos deja saborear ningún otro momento del día.

Quienes lanzan estas palabras saben, aunque sea inconscientemente, que nos van a herir..pero aún así..lo hacen.

Saben de nuestra sensibilidad y poco les importa sacar partido de ella y resquebrajarla, sólo por descargar sus desechos y liberarse de ellos. Pero claro, por mucho que  intenten sacar la basura fuera,  generan continuamente más y más desperdicios, porque les quedan vacíos que deben cubrir..y a falta de buenas intenciones ó de ocuparse de ellos mismos, optan por el camino más fácil: buscar su bienestar provocando daño en los demás.

No soporto que se escondan detrás de valores como la sinceridad y la generosidad para encubrir sus bajezas.

Cuantas veces no hemos oído: “ sin ánimo de ofender , pero tengo que decirte que…bla, bla bla..” y te callas mientras notas como te escuecen por dentro esas palabras tan “sinceras”.

O cuando algo es  “por tu bien” y te están hundiendo en el lodo sin compasión.

Afortunadamente, acabas reconociendo estas intenciones trazadas desde la desesperación, la envidia, el odio, la baja autoestima.. o desde cualquier  otro sentimiento destructivo. Te das cuenta que aquello a lo que llaman “la verdad”, no es nada más que una opinión; que el primer propósito no es el de ayudarte a ti, si no de  utilizar tu derrota para sentirse con la victoria en sus manos.

Admito que sigo siendo sensible, que  siguen doliéndome estas cosas. Sigo aceptando estos regalos tan “desinteresados” que depositan en mis manos aunque no quiera recibirlos..Pero también  reconozco que a pesar de esto, sigo teniendo ilusión por vivir mi día a día.

Cada vez duelen menos, y me recupero más rápidamente.. sé que esto aumenta el trabajo de quienes se empeñan en que recicle su basura..pero yo ya cumplo mi parte..ojala también algún día cada cual sepa gestionar sus desechos sin la necesidad de cargárselos a otro.

Todos, todos nosotros hemos sido y seremos en algún momento portadores de desechos, eso es cierto. Aprendamos a ocuparnos de nosotros mismos, a llenar nuestros pulmones de aire y aprender a respirar. Seamos responsables y no pretendamos que otro limpie aquello que no supimos conservar en buen estado..el amor por la vida.

Lali Vilas.

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